Nieves: "El fútbol sala cada día me gusta más"

Nieves: "El fútbol sala cada día me gusta más"

Mª Nieves Torres Torres (Ibiza, 08/08/1980) es delegada del Kia Gasifred Ciutat d'Eivissa.

Iván y Marce tuvieron la idea, pero tú también llevas en el femenino desde el primer día…

Cuando se reunieron con las chicas para exponerles el proyecto, me propusieron que les echase una mano porque siempre acompañaba a mi hija a los entrenos y a los partidos.

Y eso que el futsal no te gustaba…

He de reconocer que no era lo mío, nunca me llamó la atención y eso que llevaba acompañando a mi hija a partidos desde los nueve años. No sabía muchas de las reglas, pero gracias a Marce, Pepe o Ali cuando vamos a ver un partido de algún rival me estoy poniendo al día. Ahora vivo el fútbol sala con mucha intensidad, sobre todo cuando veo las ganas que le ponen las chicas.

Tu hija decidió irse del equipo y tú continuaste…

Para mí fue muy duro ir a los entrenos y a los partidos sin Andrea y muchas otras jugadoras, ya que en esa época hubo muchos cambios. Pero no me gusta dejar las cosas a medias. Una persona me animó a seguir, aunque la última decisión la tomé tras el Campeonato de España de Galicia. Mis niñas me lo pidieron y terminaron de convencerme. Que Andrea haya vuelto me llena mucho, para mí es un orgullo poder decir que una de las tres porteras del equipo es mi hija.

Nos han dicho que te desvives por el bienestar de las jugadoras…

Creo que exageran porque no hago nada fuera de lo común, intento que estén lo más cómodas posible y que no les falte de nada. Incluso cuando Vicent o Marce, que son unos cracks, no han podido venir a un partido, me he animado a retransmitirlo por el grupo de whatsapp del club.

¿Cuál ha sido tu mejor momento en el fútbol sala?

Lo tengo claro, el Campeonato Almería 2018. En el último partido, las chicas pusieron unas ganas increíbles y conseguimos los tres puntos que necesitábamos para llevarnos el título nacional. Compartir con ellas y mi hija la celebración en el vestuario fue algo irrepetible.

¿Y el peor?

Hay dos. El primero cuando nos medimos al San Pablo, por un lado mi equipo, mis niñas, y por otro mi hija defendiendo la portería contraria. El segundo fue el último partido contra Sant Jordi, nuestras jugadoras terminaron destrozadas física y anímicamente.